Los medios de comunicación nos muestran a diario artículos que hablan del hombre, en particular, de cómo está siendo tratado en bastas regiones del planeta, por algunos de sus congéneres, en nombre de la ciencia, de la política, de la economía, sin analizar cuanto está siendo degradado. Pero queremos desde este espacio, rescatar su valor y su dignidad, para entender la verdadera dimensión de esa acción degradante.
Voy a consultar a un texto tan humano como tan antiguo en sus conceptos, para poder interpretar esta importancia que el hombre parece tener. Frente a este fenómeno, se pregunta un salmo de la Biblia, lo siguiente”: ..¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo de Adán para que de él te cuides? (Sal. 8,5). Y la misma Sagrada Escritura responde justificando lo que a nuestro criterio, hoy podemos llamar la Dignidad Humana, de la siguiente manera:“ Y dijo Dios: Hagamos al Hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra y mande en los peces del mar y en las aves del cielo… “(Gn.1, 26).
Este origen del Hombre, que la Sagrada Escritura nos da, solo se refiere a su ser más íntimo, es decir, a la Persona, no anulando otras explicaciones responsables, que provienen de la ciencia y que permiten entender el origen de su cuerpo, que según el texto Sagrado, proviene de elementos de la naturaleza, por ello es que Dios toma “del polvo del suelo”(Gn. 1,7), los elementos de su cuerpo, por tanto ese cuerpo estará condicionado necesariamente por los elementos de la naturaleza, en particular, por el tiempo que lo afecta inexorablemente.
Esta justificación teológica, no se opone, sino que más bien se complementa, con una explicación de tipo filosófico, la cual dice, refiriéndose a este Hombre, que es una “Persona”, es decir “Sustancia Individual de Naturaleza Racional” (De las Nat. C. III- Boecio), esa naturaleza racional, le permite estar por encima y “mandar”, en la creación, según ya lo había expresado el texto Sagrado.
Es, a nuestro juicio, este provenir de las “Manos” de Dios, y el tener Razón, es decir, una capacidad natural y por ello innata, que le permite tener un conocimiento de su entorno y de sí mismo, lo que le hace estar por encima de la naturaleza viviente, y de allí la necesidad de dar a este Hombre el lugar que la misma naturaleza le ha otorgado, lugar que hoy por hoy, algunos hombres olvidan de sus congéneres.
Frente a esta realidad, la Iglesia Católica, tampoco ha estado ausente durante la historia, ya se ha expresado, por citar un ejemplo, en el documento Rerum Novarun, en 1891, en la pluma del Papa León XIII, indicando la necesidad de respetar la Dignidad Humana, por su origen y su naturaleza. Es decir, por venir de las manos de Dios y tener un alma que proviene del interior del mismo Dios. ¡¡¡Qué cosa !!!, no hay nada en la naturaleza que tenga esa particularidad, no hay nada en la naturaleza que se le parezca.
Con este pensamiento, es nuestro deseo, reconsiderar, permanentemente, la Dignidad oscurecida, del Hombre en estos tiempos, por acción del mismo Hombre y de echar una mirada sobre nuestra escala de valores, en particular los que se refieren a la Vida Humana, y volver a preguntarnos: ¿cómo está siendo tratado el hombre hoy?, ¿El trato que le damos se ajusta a su origen?, ¿No será que estamos oscureciendo su Dignidad, al no educarlo?. Al no alimentarlo?. Al no valorarlo?. Al no permitirle que elija su propio futuro?. En definitiva, al no cuidarlo como una criatura hecha por las manos del mismo Creador?
¿Por qué el hombre? Una mirada actual sobre su dignidad
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