Ángeles, seres totalmente espirituales y a nuestro servicio

Muchas veces hemos escuchado dentro de la religiosidad de nuestro pueblo, cosas acerca de los Angeles, algunas son verdaderas y otras no tanto o cargadas de imaginería.

Es nuestro propósito, con este artículo, brindar algunos datos objetivos, con un fuerte fundamento bíblico, y con cierto grado de  didáctica, sobre los ángeles, para ayudar a tener conceptos un poco más claros y precisos.Y para ello vamos a leer pasajes de la Biblia, porque es allí donde los cristianos podemos encontramos abundante información sobre estos seres.

Los ángeles en los libros del Antiguo Testamento

En los libros del Antiguo Testamento, encontramos que para todo creyente, todo acto o hecho salvífico en Dios y el hombre, sucede en el espacio y en el tiempo, pero a su vez, es un hecho que también ocurre en el cielo y en la tierra. En este contexto, Dios se sirve de los ángeles, como mensajeros suyos.

La palabra Angel, significa no tanto lo que es, sino la tarea que debe realizar es personaje, la misión que tiene. Hay una palabra hebrea que es Mal´ak, que con el paso del tiempo significó “enviado”, “mensajero”. Pero también encontramos en latín, dos palabras referidas a ellos en la Biblia  Vulgata, es decir, en la Biblia que San Jerónimo traduce para el pueblo, para el vulgo, y las palabras son “nuntius”, pero también hay otra palabra en esa misma Biblia que es “angelus”.

Estas palabras designan al “mensajero”, pero hay una diferencia entre ellas, la palabra “nuntius” significa “mensajero común y corriente”; pero la palabra “angelus”, designa solo el “mensajero de Dios”. Todos los ángeles pertenecen a Dios, y es el mismo Dios el que le da la tarea a realizar. Si recorremos  la Biblia, en particular en el Antiguo Testamento, buscando datos sobre los ángeles, veremos que se los llama de diversas formas, por ej. “Hijos de Dios” en el Libro del Génesis cap. 6, versículo 2; en Job. 1,6; en Job. 38.7; en Sal. 28,1. También se les da el nombre de “Los Santos” en Job. 5,1; en Job. 15,15; en Sal 88,6-8. También se les llama “Los Poderosos” en el Sal. 102,20.

Ellos son una multitud, aunque muy pocos tienen un nombre conocido que consta en la Biblia, y como multitud las Sagradas Escrituras dicen que forman “El Ejercito de Dios”, en Job.5,14, o también se les llama “El Ejercito del Cielo”, en el libro I de los Reyes; y Dios es el “Dios de los Ejércitos”, en el I libro de Samuel Cap. 1, Versículo 3; o en el libro de los Salmos, en el Salmo n° 23, Versículo 10; o en el libro de Oseas Cap. 12, Versículo 6; también en el Profeta Isaías cap. 1, Versículo 9. Los mensajeros de Dios tienen relación con un solo Dios que los envía con un mensaje para los hombres, pero esta idea de un solo Dios es algo que con el tiempo se va perfeccionando,  ya que al principio los pueblos de la humanidad consideraban la existencia de muchos dioses, cada uno era protector de algo.

Pero en la Biblia, se relata la relación del hombre con un solo Dios, que es protector de todo, esta es una idea que ha ido creciendo con el paso de los años, lo mismo con la idea de ángel. Esto fue así, al principio, el pueblo pensaba que Yahvé (Dios) era solo un Dios nacional, como muchos otros dioses de la antigüedad, pero luego fue comprendiendo que era un Dios universal.

Posteriormente este Dios universal se va haciendo un Dios lejano, se va convirtiendo en un Dios a la distancia, se va convirtiendo en un Dios majestuoso, que será el Rey del cielo y de la tierra, según indica el Libro I de los Reyes 22,19. Esta característica de Dios hace que aparezca la necesidad de los mensajeros que anuncian a los hombres la voluntad divina. 

Pero los ángeles, como ya dijimos son muchos, millones, y además, estos, forman grupos; por un lado tenemos los llamados Querubines, que son seres totalmente espirituales, creados por Dios y que pertenecen a su corte. Podemos ver estos personajes en la Biblia, por ejemplo en el primer libro de Samuel, Cap. 4, versículo 4; en II Sam. 6,2; en II Re.19,15. También encontramos datos de ellos en el Libro del Génesis 3,24, donde Dios pone a dos Querubines de guardia en la puerta del paraíso terrenal, luego de expulsar al hombre de él.

En otras manifestaciones bíblicas los podemos encontrar siendo portadores de mensajes de Dios al hombres, por ej, en II Sam. 22,10-11; en Sal. 17,11; en Is. 1,10 donde el profeta los ve portando la carroza de la Gloria de Dios. Los querubines ordinariamente tienen funciones de seres protectores que están permanentemente llevando la oración de los hombres creyentes ante la presencia de Dios.

Otro tipo de seres espirituales, llamados genéricamente ángeles, son los Serafines, a los cuales vemos en la Biblia, por ejemplo en el libro del profeta Isaías, 6,2-6, que son descriptos por el profeta como teniendo 6 alas, con las que se cubren el rostro, los pies y aleteaban, además pueden hablar entre ellos, descripción que solo aparece en esta cita.

El nombre de serafín significa “Ardiente”. Son seres espirituales puestos para la alabanza de Dios, forman todo un ejercito y se encuentran tanto a la derecha como a la izquierda de Dios, podemos ver datos de ellos en I Rey, 22,19; en Job. 1,6. Aunque tengan distintos nombres por las funciones que cumplen, hoy podemos llamarlos, según indicamos arriba, genéricamente ángeles.

Si queremos conocer como son, es decir, si nos preguntamos por su naturaleza o por su esencia, respondemos que son seres inteligentes, con una inteligencia intuitiva, es decir, que ellos no piensan, no razonan como lo hacemos nosotros, sino que son totalmente intuitivos. Conocen todo de una sola vez, es decir, metafóricamente, de un solo golpe de vista, en cambio nosotros tenemos que ver o escuchar algo, pensar, a veces hacer alguna comprobación, etc, para poder conocer algo, pero además lo que conocemos solo es una parte o aspecto de algo. En cambio el ángel conoce todo de un solo golpe de vista, por ello es intuitivo y por ello, diríamos, más inteligente que el hombre. Además son seres totalmente espirituales, no tienen cuerpo y por último, están más cerca de Dios que el mismo hombre, de allí que estén a su servicio. También podemos decir, que son creados por Dios y por ello son inferiores a El y su número es incalculable,  según nos los dice Job. 4,18;  también en Job. 5,1

Todos ellos son enviados por Dios y llegan a los hombres, según nos relata I Cron. 21,18; Tob. 3,17; Dn. 14,33. Además tienen la función de proteger a los hombres, según se ve en Dn. 3,49; Dn. 6,23; II Mac. 11,6 y por otro lado, pueden llevar las oraciones de los hombres ante Dios cumpliendo con el rol de intercesores, según la descripción que nos hace Job. 33,23 o Tob. 12,15.

A lo largo de la Historia, el Pueblo de Dios,  va teniendo una evolución en la manera de pensar sobre el papel que juega el ángel en la relación que el hombre tiene con Dios y en algunos casos ellos, debido a una función específica, van tomando nombres propios, se da en el caso del ángel Gabriel, que lo podemos ver actuando en el libro de Daniel 8,16; o en el caso del ángel Miguel que lo vemos en Dn. 10,13.21; o también el caso de otro ángel, Rafael en el libro de Tobías 3,25; o en Tob. 5,6.18. Todos estos nombres, según adelantamos derivan de la función que realizan y por ello tienen un significado, el caso de Miguel, significa “¿Quién como Dios?; en el caso de Rafael, ” Dios cura” y en el caso de Gabriel, “Hombre de Dios”. Particularmente estos ángeles han tenido tareas muy específicas en la Historia de la Salvación. Son los únicos ángeles que en la Biblia tienen nombre, más allá de que los ángeles son millones, según afirmamos, solo estos tres tienen nombre.

Los ángeles en los libros del Nuevo Testamento

Pero de los ángeles no solo tenemos datos en el Antiguo Testamento de la Biblia, sino que también encontramos datos de ellos en le Nuevo Testamento, por que también en tiempos de Jesucristo y posteriormente, ya entrada la Era Cristiana, durante todo el siglo I encontramos datos bíblicos sobre ellos. Los vemos actuando en la información que nos trae San Mateo en su Evangelio en el Cap. 1,20; también encontramos información en el Evangelio de Lucas 1,11; en el libro de los Hechos de los Apóstoles 8,26.

Estos ángeles, son seres del mundo de Dios y además llevan un nombre con su referencia “Angeles de Dios”, indicando su pertenencia. Datos de todo esto los encontramos en Lc. 12,8; también en Jn. 1,51; en otros lugares bíblicos toman el nombre de “Angeles del Señor”, según se ve en   el Evangelio de Mateo 1,20; en Lc. 2,9; en Hech.5,19. En otros lugares, también, encontramos que se les llama “Angeles del Cielo”, por ejemplo en Lc. 22,43; o en Mt. 24,36; o en Mc. 13,32. También son denominados “Santos Angeles”, en Mc. 8,28; o en Lc. 9,26; también en Hech. 10,22, en el libro del Apocalipsis 14,10. En la 1° carta de San Pablo a  Timoteo 5,21 son llamados “Angeles elegidos”. Como vemos por los nombres que reciben a lo largo de todo el Nuevo Testamento, estos seres son ubicados en el terreno de la santidad, son seres totalmente santos, de allí la presencia al lado de Dios y la relación tan estrecha que tienen con El.

Un poquito de análisis sobre todo esto.

Ahora, si queremos detenernos y analizar lo que hemos encontrado en los dos Testamentos de la Biblia sobre el tema de los ángeles, podemos comenzar por destacar diferencias en la tarea o rol  que desempeñan  en el Antiguo Testamento y la que realizan en el Nuevo Testamento. En el Antiguo tenían la tarea de dar pruebas a los hombres sobre la cercanía de Yahvé Dios a su Pueblo, mediante distintas intervenciones o comunicaciones; pero  en el Nuevo Testamento, la tarea que Dios les asigna es otra, está vinculada  a dar testimonio sobre la presencia de Dios entre los hombres en la Persona de su Hijo Jesucristo, es decir, ello tienen que mostrar a los hombres que el Dios que conocieron en el Antiguo Testamento está ahora conviviendo con nosotros y actuando en la persona de  Jesucristo, es decir, que no se alejó, no nos abandonó.

Esto significa que Yahvé Dios al no abandonar a su pueblo ha cumplido con su promesa asentada en el libro del Génesis cap. 3,15, en su reprimenda a la serpiente, de salvar al género humano y hacerlo por medio de su Hijo Jesucristo, que es verdadero Dios y verdadero Hombre.

Ahora podemos analizar, por ejemplo, las apariciones de los ángeles en el Nuevo Testamento, veremos que solo se hacen presentes en algunos momentos, tal el caso de la Encarnación de Jesucristo, es decir cuando la Virgen María acepta quedar embarazada; también, lo vemos cuando Jesús se retira al desierto y se queda allí solo, luego de haber sido bautizado por Juan el Bautista, y por último en el momento Pascual de su vida, tal como lo atestigua, por ejemplo el Evangelio de Marcos 28,5; o bien en Mc. 16,5; también en Lc. 24,4 y Jn. 20,12, es decir, que la promesa se ha cumplido.

Pero durante todo el periodo de la vida pública de Jesucristo,  no intervienen, esto es porque la tarea de los ángeles, en el Nuevo Testamento, a diferencia del Antiguo, es la de anunciar lo que va a suceder, a sus testigos, por ejemplo, cuando sean separados los buenos de los malos en el Juicio Final, según lo indica el Evangelio de San Marcos en 13,41; o los que reunirán a todo los elegidos de todo el mundo en Mt. 24,31, y allí Jesucristo los reconocerá como sus seguidores fieles, según lo leemos en Lc. 12,8 o, también, en el libro del Apocalipsis 3,5.

Y Hoy,  podemos decir que tenemos cercanos a los ángeles?

Hoy, sí tenemos cercanos a los ángeles, y además con tareas específicas encomendadas, como siempre fue, por el mismo Dios. Tal la tarea de acompañar a la Iglesia, que su Hijo Jesucristo fundó sobre los Apóstoles, sus elegidos. Se los vio asistiendo a los Apóstoles  en el libro de los Hechos 8,26; también en el mismo libro en el Cap. 10,3-7; en Hech. 11,13; en Hech. 5,19; en Hech. 12,7-11.

Durante el S. I de la Era Cristiana, vemos que también que los ángeles van desarrollando tareas; por ejemplo, los vemos en el libro del Apocalipsis, en el cual encontramos un ángel que ya había tenido una tarea anterior, en el libro del Profeta Zararías 1,9 y en el mismo libro en 4,1; pero  ahora lo vemos en el Apocalipsis con la tarea de ser el interprete de las visiones de todo el libro, es decir, desde el 1,1 hasta el 21,15

También, en el Apocalipsis, los encontramos como los mensajeros preferidos de Dios, anunciando con palabras poderosas, el Juicio Final que sobreviene a la tierra en Ap. 10,1; en Ap. 14,6; en Ap. 18,1. Se convierten, de ese modo, en protagonistas activos de todos los acontecimientos en Ap. 8,9; en Ap. 10,7; también se los llega a ver tocando las trompetas  que desencadenan la calamidad, ellos son los que van a transportar la ira de Dios, según se los ve en ap. 15,7; también en Ap. 16,1; también  los podemos ver actuando en la tarea de encadenar a Satanás  y arrojarlo al abismo en Ap. 20,1-3; pero ellos nunca actúan de manera anárquica, y por voluntad propia, siempre han actuado por mandato de Dios porque ellos están a su servicio en beneficio del hombre, y no en beneficio personal y mucho menos actúan por sola decisión.

Y también, se los ve, al final, luego de haber cumplido con todas las tareas que Dios les había encomendado, reunidos para brindar alabanzas al Cordero de Dios, que no es más que el mismo Jesucristo, que es el único vencedor del mal personificado en Satanás, al cual se ha enviado al abismo, en Ap. 5,11    

La tarea que realizan los ángeles se ha convertido en un servicio al hombre, que a lo largo de toda su vida tiene la misión de difundir por todo los medios, la Palabra de Dios, a todo los hombres, difusión que se puede realizar por varios canales; por medio de la palabra, tanto escrita como oral; por medio del ejemplo, en las actitudes de vida; por medio de la mentalidad, en la cual la forma de pensar esté teñida de esa palabra.

Pero ¿por qué insistimos tanto en esto?. La razón es por que el Hombre que Dios a creado personalmente, lo creó para que sea feliz eternamente. Pero el hombre al haberse distanciado de  su Creador por medio de la acción personal y voluntaria en el pecado original, ha cortado o mejor dicho, afectó esa finalidad para la cual el hombre fue creado, es decir, para que sea feliz. Frente  a este problema, o esta situación, el mismo Dios instrumenta la solución, la misma consiste en que este hombre que voluntariamente se había alejado de su Creador, pueda tener la posibilidad de volver a estar al lado de Dios, pero de forma voluntaria, es decir, que el hombre  mismo tome la decisión de volver, y para ello Dios pone los medios necesarios, en el caso de este artículo que estamos escribiendo, el medio que Dios pone es la tarea de los ángeles, que no es el único. De allí la actualidad y la importancia de los ángeles en el siglo XXI y en particular en la Iglesia.

Hemos querido acercar con este pequeño trabajo, algunos datos sobre los ángeles, que en la Teología Católica, son estudiados en una asignatura particular llamada Angeología, a los efectos de poder contar con algunas ideas, que en este caso solo han sido fundamentadas en las Sagradas Escrituras, y que además, hemos tratado de desarrollarlas de forma didáctica, para la mejor compresión del lector que no es entendido en la materia.

Publicada on 3 diciembre, 2007 at 2:39 am  Dejar un comentario  

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