José Miguel Toro – Tesista en Filosofía – Prof. en Sagrada Teología- Bachiller Universitario en Sagrada Teología – Prof. en Ciencias de la Ecuación Deseamos mostrar, de manera dinámica y coloquial, como somos, como personas, a partir de una pequeña anécdota, para que podamos entender nuestra manera de actuar o de proceder, tanto en lo individual como en lo grupal. Desde lo filosófico, que es nuestro terreno habitual de docencia, aunque no el único, desde hace un tiempo, queríamos mostrar algunos elementos que se ubican dentro de una ciencia denominada Antropología Filosófica, para brindar modestas herramientas a aquellos que tengan inquietudes filosóficas y desean comenzar con un texto sencillo y dinámico. Y que además, puedan ingresar en temas que pueden llegar a ser, en ocasiones, un tanto densos, pero no por ello menos interesantes, útiles y edificantes, en particular si ellos tratan de nosotros.Estos elementos que nos pueden llegar a servir para nuestra manera de convivir en lo cotidiano, tanto en la realidad laboral, como estudiantil, o familiar, en definitiva personal, tanto en lo individual como en lo social, pero no excluyente, debido a que la persona es una y la misma, más allá de que por las circunstancias que nos rodean, en ciertas ocasiones, nos veamos obligados a proceder de diversas formas.
Trataremos de llevar el tema, que por lo demás, es complejo, de manera dinámica y no olvidando que nos estamos dirigiendo a personas curiosas en estos temas, pero para no iniciados. Esto nos excusa de utilizar terminología técnica o citar bibliográficamente textos que si bien los utilizamos, trataremos de ir traduciéndolos mediante sinónimos o ejemplos, por decirlo de una forma, para que sean útiles al objetivo. El rigor científico, por ello, no estará ausente porque se trata de un saber con características científicas y así la explicaremos.
Por otra, parte, está de más, señalar que estamos a disposición de los interesados, para evacuar todo tipo de duda, que este paseo filosófico pueda generar.
¿Cómo se puede iniciar un curso de Antropología Filosófica, en un Tren?
Cierto día, para ser un poco más preciso, un lunes, nos dirigíamos a trabajar, como todos los días, desde hace unos años. Tomamos el tren y con suerte nos pudimos sentarme, quedando a nuestro lado un lugar vacío.
Todos sabemos que los lunes tienen un no sé qué, que los hace difíciles y, en particular, si hablamos de trabajo. Esa era nuestra condición anímica al momento de abordar el tren. Momentos después de haber subido y habernos sentado, un señor barbado y entrecano, se sentó a nuestro lado, el mismo traía un maletín, lo abrió y sacó de él, un voluminoso libro.
Solemos, por defecto, ser un poco curiosos cuando vemos un libro cerca y, frente a la oportunidad, desviamos la vista para observar, disimuladamente, que leía este buen señor. También la misma curiosidad suele aflorar en nosotros, cuando vemos un diario cerca, pero tratamos de ser, como dijimos, muy disimulados.
El texto era voluminoso, decía en la tapa, “Curso de Antropología Filosófica”.
¿Qué es la Antropología Filosófica?
Luego de unos instantes y observando que el ocasional compañero de viaje se disponía a leer entre sus páginas, mientras seguía ingresando gente al tren, juntamos coraje, que en verdad nos cuesta juntarlo, y le preguntamos, disculpe, Señor: ¿ Qué es Antropología Filosófica?.
El buen señor, nos miró y con una sonrisa, nos respondió muy amablemente: “Es el estudio del Hombre”. Pero, ¿Es algún tipo de Filosofía?, Le dijimos, con cierta curiosidad, y él volviendo a mirarnos, creemos que, con algún grado de simpatía y también, de satisfacción porque alguien estaba interesado en lo mismo que él; nos respondió: “Si, es Filosofía, es un estudio filosófico del Hombre”.
Y abundó en más detalle, al observar nuestro interés en el mismo. “Es una ciencia”, nos dijo, y esta ciencia, como ciencia, no es nueva, comienza a utilizarse ya en el siglo XIX, aunque se popularizó en el XX. Aunque si queremos hacer un poco de historia, podemos encontrar antecedentes de ella, en los antiguos griegos del S.IV a.c., es decir, por ejemplo en un simpático, pero gran pensador, que se llamó Sócrates, que tenía una manera de averiguar cuanto la gente sabía realmente sobre los temas de los cuales opinaba, mediante entrevistas, pobladas de preguntas, que en algunos casos terminaban por hacer tomar conciencia a estas personas que en realidad mucho no sabían de lo que estaban opinando, y en otros, seamos realistas, le decían a nuestro querido Sócrates alguna expresión para sacárselo de encima, poniendo como excusa por ejemplo, que tenían que ir al mercado a realizar alguna compra urgente.
Pero como decía un gran tipo, que de esto sabía mucho, el tener datos en la memoria, no significa que tengamos un conocimiento sobre determinado tema, solo demuestra que tenemos muy buena memoria y que cuando la necesitamos, ella nos brinda un caudal de datos con los cuales, en ocasiones, tratamos de impresionar a alguien con abundante información, sobre muchos temas, pero sin profundidad y sin coherencia entre los mismos, características propias de un verdadero conocimiento. Situación parecida a la que se encontraba Sócrates en su tiempo.
Pero volvamos al tema que nos ocupa, la Antropología, nos decía este señor, fue cambiando de nombre a medida que iba creciendo y madurando en lo que se llama su Objeto Formal Propio.
Le dijimos, y ¿Qué es eso de Objeto Formal Propio? Muy amablemente nos respondió: “es decir, el punto de vista desde el cual estudia a su objeto, o sea, en este caso, al hombre”.
Nos surge de inmediato, una pregunta. Perdone, nuestra insistencia, pero, ¿Qué diferencia tiene con los temas que solemos ver en televisión, sobre antropología, porque, es un tema del cual se dan bastantes documentales, en los cuales nos muestran a científicos buscando restos humanos o utensilios usados en la vida cotidiana por los hombres hace miles de años, o bien excursiones científicas a alguna tribu perdida en el norte Argentino?
El buen señor, con suma paciencia frente a nuestro interés cargado de ignorancias sobre el tema, respondió: Podríamos, sin rigor científico decir, como para entrar en tema que: “Todo eso es Antropología, pero no todo eso es Antropología Filosófica”.
Como si fuera uno de sus alumnos, comenzó a ilustrarnos sobre conceptos cada vez más precisos como profundos sobre lo que es Antropología Filosófica y que tipo de utilidad podríamos darle.
Antropología Filosófica es: “El estudio del hombre en el mundo de la vida, el estudio del ser viviente en su totalidad, destacando en especial al hombre”
Esto es una aproximación, nos dijo, a los efectos de que podamos ir formando en nuestra cabeza, una idea que cada vez debe ser más clara. Ya que una forma muy eficaz de comprender algo comienza con ir formándose una idea que al principio es muy general, pero en la medida en que la ajustamos o le damos una vuelta de tuerca, se va clarificando cada vez más, se puede ajustar o precisar más y de esa forma queda claro algo que además, para gusto personal, uno termina no olvidándola, o como decimos habitualmente incorporándola, y así se forma la manera de pensar de las personas.
Esto que, nos dijo, hay que tratar de emplearlo para todo lo que se quiera comenzar a estudiar o a conocer con cierta profundidad, por un lado porque nosotros, primero captamos lo global, lo general, digamos, el todo de algo, y luego, podemos ir a los detalles. Esto se debe a que los detalles se insertan siempre en un contexto, el cual se debe comprender primero para de ese modo, comprender el detalle y como funciona con relación al todo y de ese modo, como adquiera un significado.
Por otro lado, esta forma de pensar de las personas, condiciona su forma de actuar, porque la acción o la conducta comienza a generarse y a tener un objetivo, en nuestro pensamiento, forma que está presente en cada uno de nuestras acciones cotidianas.
Pero, vamos a profundizar esto de a poco, nos dijo. Sin llegar a meternos en discusiones semánticas, porque no es la intención de esta conversación.
Nos dijo, si yo consultara a un Filósofo acerca de lo que es Antropología Filosófica, él me respondería lo siguiente: Si nos ajustamos solamente a las palabras o términos que mencionamos, decimos que Antropología, es un estudio sistemático acerca del hombre. A esta respuesta, nos decía, podemos afirmar, desde nuestros conocimientos básicos recibidos en el colegio o en nuestras lecturas frecuentes, hechas en nuestras casas o en los viajes cotidianos que realizamos a nuestros lugares de trabajo, que esa palabra nos resulta clara, el estudio del hombre de una manera sistemática.
Pero inmediatamente, encontramos una palabreja, que nos confunde, la palabra es “Filosófica”, no cualquier Antropología, sino la “Filosófica”. ¿Qué es eso?, dijimos con mucho interés. Nos respondió, debido a que no estamos en ningún centro académico, sino que solo es un viaje a nuestro lugar de trabajo, haremos la cosa lo más clara y fácil posible.
Solo hablaremos de este tipo de Antropología. Nosotros, vamos a manejarnos, en esta disciplina, con el siguiente nombre “Antropología Filosófica”.
Si recuerdas, nos dijo con tono de respeto y paciencia, frente a nuestra ignorancia cargada de interés, hablamos de Objeto Formal Propio. Eso nos indica que vamos a estudiar al hombre desde un punto de vista racional, sistemático, buscando las causas de su ser, de su existencia, de su forma de actuar o proceder.
Eso, le dijimos apelando a nuestro sentido común, y a una expresión que el ocasional acompañante había usado antes, puede ayudarnos a comprender porqué actuamos de una forma u otra. Exacto, nos respondió con firmeza.
Esto nos interesa cada vez más, le dijimos, sintiéndonos casi alumno privilegiado, ya que en ese mundo de gente de las 8:00 A, M, éramos los únicos interesados en la Antropología Filosófica de ese vagón, después de él, claro. Exultantes, dijimos, entonces vamos a profundizar un poco, total tenemos el tiempo suficiente hasta que lleguemos a nuestro destino.
Antropología Filosófica es el estudio que tiene como objeto al Hombre (Antropos), pero es un estudio por el solo interés o amor por saber y nada más, es un tipo de saber desinteresado, pero no por ello inútil y pérdida de tiempo, sino que este tipo de saber, desinteresado, termina siendo muy útil para la vida, ya que nos conduce a algo que denominamos sabiduría humana; es decir, esto que en un comienzo históricamente hablando, significó “habilidad para realizar una operación determinada”, hoy, es entendida, como un tipo de conocimiento vinculado a la prudencia, o sea, un tipo de conocimiento que si bien sirve al momento de actuar, o de tomar una decisión para luego ejecutarla, esta acción, que se generará a partir del mismo acto de decisión, que se da propiamente en el juicio interior; debe contemplar, para que sea prudente y sabio, el mayor beneficio posible para el otro, para el grupo y para nosotros, en definitiva, para todos.
Esto es lo que significa en el fondo, lo que estamos diciendo y que se expresa por una frase tan seca como aburrida que hemos aprendido de memoria en el colegio para poder aprobar la asignatura. Filosofía es un amor a la sabiduría, (filo-Amor desinteresado) y (Sofía -sabiduría).
Pero, además, y esto es para que lo sepas, nos decía, solo a título de información, hay una Antropología Natural o Física, que estudia la capacidad craneana, la estructura vertical, el pulgar oponible, el número de circunvoluciones cerebrales, etc.; también, hay una Antropología Cultural o Social, que estudia las primeras organizaciones del hombre, las formas básicas de matrimonio, las distintas formas de autoridad, las ideas morales, jurídicas, etc.; también hay otra Antropología que estudia a Dios, la relación del Hombre con las divinidades, el conocimiento que el hombre tiene de las distintas divinidades, la relación del hombre con los ángeles, etc., esa es la llamada Antropología Teológica.
Pero volvamos a la Antropología que nos ocupa, y diremos que Antropología Filosófica, estudia al hombre como un ser viviente y racional por antonomasia. Si tenemos en cuenta, el punto de vista u objeto formal, diremos que lo estudia como viviente o sea, dotado de una movilidad propia, es decir, que tiene en sí mismo algo que le permite un automovimiento, o sea, que tiene alma o lo que llamamos alma.
Si graficamos esto, quedaría así, nos comenta el ocasional compañero de viaje:
Natural o Física.
Cultural o Social
Teológica Filosófica o Racional
Composición Esencial del Hombre
Luego de graficar, con sus manos, que es un método muy utilizado en filosofía, según nos señaló posteriormente, todo lo que hasta aquí nos había explicado, pasó a desarrollar algo que llamó “Composición Esencial del Hombre”.
Acá debemos tocar el tema de la definición, es decir, vamos a poner límites al campo de estudio, es como alambrar un terreno al cual nos dedicaremos a cultivar. Si queremos apelar al latín, que es una lengua en la cual se ha escrito muchísimo en Filosofía a lo largo de la historia, diremos que los latinos, usaban el término o palabra definitio, poner término o acabamiento a algo. Cuando ponemos límites a un campo de estudio, estamos circunscribiendo conceptualmente, es decir, mentalmente, un tema, para distinguirlo de otro. Con este método o procedimiento, se distinguen ciencias muy parecidas, como las indicadas anteriormente. Pero, una cosa muy importante, que hay que tener en cuenta, no hay dos ciencias que coincidan en su objeto formal de estudio, es decir, toda ciencia debe tener un objeto formal propio de estudio, si no lo posee no es una ciencia, en todo caso será una seudo- ciencia, un saber en camino a ser una ciencia, pero no es una ciencia.
Pero, ¿qué es la composición esencial del hombre?, le dijimos con un cierto grado de ansiedad. Mirándonos, con suma paciencia, que es una característica del Filósofo, lo mismo que la curiosidad, frente a un hecho que lo admira o genera en él la admiración, que es el elemento que lo incentiva a la investigación de algo, nos dijo, ese título se refiere a los elementos que componen o forman al hombre en lo más básico, en lo esencial.
Esencial. Esencia, son palabras que escuchamos muchas veces. ¿Qué es eso?, y nos respondió, es lo que hace que un ser sea eso y no otra cosa. Es algo que permite que no confundamos los seres, aunque se parezcan muchísimo. Es como el último elemento propio de ese ser y que no lo encontramos en otros, es lo que hace que no confundamos al hombre con todos los seres parecidos que podamos encontrar por allí, aún, en otros mundos.
Y esa esencia, la forman, en el hombre, el Cuerpo y el Alma de tipo Racional, que posee.
El hombre, nos dijo, tiene un cuerpo animado, es decir, que se auto-mueve, que se mueve por sí mismo, y lo que hace que se mueva es el alma, un alma de tipo racional, el ánima de los latinos. Esta alma, está en todo el cuerpo, es el elemento, o el co-principio, diría un filósofo, que permite en el hombre, el automovimiento, los latinos dicen, el auto-motus. ¿Cómo?, le dijimos con sumo interés.
Si, el auto-motus, es un movimiento que tienen los seres vivientes, tanto las plantas, como los animales, pero en este caso nos estamos refiriendo a los hombres, que les permite moverse a sí mismo, nos solo a nivel de traslación, sino también, puede agrandar o achicar su cuerpo, engordando, o adelgazando, puede tener más conocimientos, puede tener más experiencia, etc. Este tipo de movimiento se distingue de los movimientos que proceden de una pila en un autito de juguete, del combustible en un automóvil, del empujón que recibo en el vagón de tren, del movimiento que sufre este tren a medida que se desplaza, etc.
Esta alma, que genera movimiento en el hombre, es el elemento que produce la vida, pero no cualquier tipo de vida, un tipo de vida, denominada racional, porque no solo le permite al igual que las plantas, alimentarse, reproducirse y conservarse; y al igual que los animales trasladarse, conocer y todo lo indicado para las plantas, sino que además, y esto le es exclusivo, le permite al hombre pensar. El pensamiento es lo propio y por ello, exclusivo del hombre, y lo que lo hace Persona, prósofon, decían los griegos, cuando hablaban del tema.
El pensamiento, nos comentaba este buen señor, significa pesar, significa, vincular datos, pero evaluando los mismos y en la medida que los vinculamos y los evaluamos, podemos generar otros datos nuevos, y estos datos nuevos, mi querido acompañante, no son datos recibidos de algún lado, de mi entorno, sino que son nacidos en mi interior, en mi inteligencia, a ellos les he dado vida, los he generado yo, son míos, y eso es lo que propiamente llamamos conocimiento, es decir, estos datos nuevos son descubiertos, en cierta forma, por mí.
Y si queremos hacer un poco de historia y relacionar los hechos y los autores que los han realizado, no es más que lo que Sócrates pretendía cuando entrevistaba a sus eventuales consultados, como dijimos, él pretendía que se dieran cuenta que muchas veces hablaban sin tener datos firmes y más grave aún, sin tener la más pálida idea de lo que estaban diciendo, solo repetían lo que habían escuchado.
Creo yo, que es una particularidad, que los argentinos aún no hemos desterrado y aflora ante algunas circunstancias que nos permiten mostrarnos con un perfil cultivado, cuando en realidad, todos o casi todos perciben que en realidad no lo tenemos.
Esta alma tiñe o invade todo el hombre, está presente en todo su ser, en su actuar, en su modo de pensar, en su modo de relacionarse, en su modo de proyectarse, todo el ser del hombre esta animado por este tipo de alma denominada racional.
Y esta alma, ¿cómo es?, le preguntamos. Este co-principio, es espiritual, no tiene ningún tipo de materia, es decir, no ocupa un lugar determinado, porque al no tener materia no tiene extensión y además, como dice un filósofo llamado Tomás de Aquino, en sus obras, no solo anima al cuerpo, dándole animus, es decir, ánimo, sino que le da forma, es decir, hace que sea hombre, lo constituye como hombre. Porque el alma es la que determina, la que especifica, la que hace que el hombre sea hombre y además le da vida, y vida de tipo racional, con lo cual el alma vuelve al hombre Persona.
Esto que llamamos alma, porque anima, porque da ánimo, no es un elemento surgido de la naturaleza, no es un elemento tomado de la naturaleza como lo es el cuerpo, el cual, al ser tomado de la naturaleza, está regido por las leyes de la naturaleza, las leyes de la física, de la química, etc. El alma, mi querido compañero de viaje, escapa a todas estas afecciones, físicas, químicas, etc., y lo puede hacer porque no surge de la naturaleza.
Ante semejante afirmación y cuantiosa explicación, nos vino a la mente una pregunta. ¿Si no viene de la naturaleza, de donde pues? El alma del hombre, afirma un texto antiguo como la humanidad, que es la Biblia, proviene de Dios, en su libro llamado Génesis, dice que Dios dió de sí su aliento a un muñequito de barro que había formado con sus “manos”, y el muñequito cobró vida, ésta como se puede percibir, es una imagen metafórica para expresar pedagógicamente una idea, es decir, para la humanidad entienda que la procedencia del alma no es de tipo natural.
Estamos diciendo, entonces, que el alma humana no proviene de hombre alguno, sino que proviene de Dios. De aquí podemos hablar de dignidad, para el hombre que es un ser límite, es decir, está con un pie en la historia, con su cuerpo físico y material, y con un pie fuera de la historia, con su alma que no ocupa lugar ni es afectada por el paso del tiempo, por eso, querido amigo, el que envejece es el cuerpo, que se llena de arrugas, es el cuerpo que necesita de rejuvenecimiento o de mantenimiento, de allí la conveniencia de los ejercicios físicos o de realizar una alimentación adecuada y que a veces cuando esto no ocurre estamos exigidos a ingresar en esos tiempos llamados de dietas alimentarias; en cambio el alma, como no es afectada por el tiempo, no puede envejecer, al contrario, madura, se enriquece, se puede hacer grande, es decir, magnánima.
Pero, nos decía este viajero ocasional, el alma también puede llorar, el alma también puede ser afectada por otro, por el otro, por el grupo, por la vida, y ello se expresa en alegrías o en tristezas, en penas o en angustias.
Por ello algunos hombres en la historia, son reconocidos, son venerados, por haberse conducido de manera ejemplar, tal lo es el héroe, o el santo.
Y para cerrar un poco esto, decimos Persona, que según veremos luego, y al final de esta conversación, no es lo mismo que individuo, sino que es más sublime y sujeto de derechos, por todo lo que expliqué.
Como conocemos
Esta alma, en la medida en que nos anima, entre otras cosas, nos permite conocer.
¿Pero, estamos hablando del alma humana o racional?, ¿Porque los animales, por ej. Mañoso, nuestro querido perro, nos conoce y nos hace mimos cuando volvemos a casa, es más, nos hace toda un fiesta saltando de aquí para allá?. Si, estamos hablando del alma humana, pero, para que nos quedemos tranquilos, Mañoso, también puede conocer, y muy bien.
¿Entonces que diferencia tenemos los hombres, con los animales, porque parecería que somos muy iguales? La diferencia, diría un filósofo, es esencial, o sea, fundamental. El Hombre y el animal nunca se parecerán, aunque hay ejemplos de conducta que ponen seriamente en duda lo que decimos, nunca se parecerán porque los dos pertenecen a ámbitos o reinos distintos, dentro de la naturaleza. Recordemos lo que decíamos hace un par de estaciones, sobre lo esencial.
El hombre posee una estructura de conocimiento que tiene dos niveles, por decirlo de alguna forma. El llamado Conocimiento Sensitivo, y el llamado Conocimiento Racional.
Pero, ¿Mañoso no tiene inteligencia como el hombre? Mañoso tiene inteligencia, pero es y funciona de manera distinta a la del hombre.
Al igual que el hombre, Mañoso tiene conocimiento sensitivo, es decir un conjunto de órganos que le permite conocer, o captar información, tanto de su interior como de su exterior, por eso es capaz de reconocer a alguien y ladrarle o moverle la cola.
Voy a explicarme mejor, nos decía. Por ejemplo, ese vendedor, que se hace paso entre los pasajeros, viene mirando y escuchando si alguien le solicita una golosina, está captando información que le permitirá actuar de determinado modo, lo mismo hace Mañoso cuando escucha que llegamos a nuestra casa por la noche, por eso es que comienza a saltar y ladrar, diciendo aquí estoy y estoy muy feliz de que vuelvas.
Pero este tipo de conocimiento, mi querido compañero de viaje, es concreto y solo se dirige a un objeto que está necesariamente presente de algún modo frente a mí, es decir, yo puedo escuchar la conversación de esa pareja que está frente a nosotros, o puedo ver ese cartel rojo que anuncia la venta de golosinas, o puedo percibir el perfume de esa señorita que acaba de subir al vagón. Lo mismo que hace Mañoso.
Pero el Hombre, a diferencia de Mañoso, puede pensar, según lo que comentamos anteriormente. Si puede pensar significa que la inteligencia del hombre es distinta a la de Mañoso.
La Inteligencia del Hombre relaciona datos, es decir, razona. Con dos datos, como mínimo, y vinculándolos, saca un tercer dato, este tercer dato es generado por su inteligencia, este tercer dato, no lo recibió directamente del mundo que lo rodea, no es un dato que vio directamente, o escuchó directamente, o tocó con su mano directamente, sino que es la conclusión de haber vinculado dos datos como mínimo, al decir de un filósofo griego, llamado Sócrates, citado por Platón, dio a luz la verdad, esto es como un nacer de la verdad o de una conclusión en la inteligencia de una persona, mediante la relación de dos datos como mínimo. A estos temas lo estudia una ciencia filosófica llamada Lógica.
De allí es que se dice que el hombre es un ser racional, o como dice otro filósofo griego, que se murió hace muchos años y que se llamó Aristóteles, Animal Racional.
¿Pero hay diferencia entre el conocimiento de la inteligencia y el de la vista, o el oído? le preguntamos, con un tono de interés por hacer que nos explique todo sobre el tema, ya que no era muy común este tipo de oportunidades que se nos estaba dando, es decir, poder evacuar todas nuestras dudas, acerca de un tema tan interesante y que la persona que tenía las respuestas no nos ponía objeciones y además, algo muy importante, tenía el tiempo y la paciencia suficiente, como para aguantar nuestras curiosas insistencias.
El nos respondió: “Sí, hay diferencia.” ¿Y dónde la encontramos, porque los dos conocen? No, nos dijo, de un modo preciso. Los dos no conocen. El conocimiento sensitivo, llámese, vista, oído, tacto, gusto y olfato, todos sentidos externos y orgánicos, no conocen, solo captan información concreta de un objeto que está frente a ellos. Pero la inteligencia, a diferencia de los sentidos, que son más que estos cinco que te mencioné, abstrae.
¿Qué?, le dijimos totalmente extrañados por la expresión que utilizó. Abstrae, nos dijo. ¿Y eso que significa, señor? Significa que toma dejando. ¿Toma dejando?, Pero, ¿qué toma y que deja?, le dijimos con asombro.
Recurriendo a sus manos, como lo hizo durante casi todo el trayecto, comenzó a explicarnos lo que ello significa. Tomar -dejando, significa que de la información concreta e individual que capta el ojo, o el oído, por ejemplo, la inteligencia por todo un proceso complejo, separa la información del objeto que la porta y puede luego aplicarla a otros objetos. Por ejemplo, nos dijo, con mis ojos, capto el color rojo del vestido de la señorita que está frente a nosotros, y ese color rojo, por decirlo de alguna manera está en ese vestido de ella, los filósofos dirían el rojo inhiere en el vestido de la señorita, y mi inteligencia, separa, por decirlo de una forma pedagógica, es decir, abstrae, el color rojo de ese vestido particular y concreto. Luego de hacer esto, la inteligencia, se queda con el concepto o la idea de rojo, que por un proceso complejo, según comenté, puede reconocerlo, puede comprenderlo, puede darse cuenta que ese color rojo, también lo puede hallar, cuando ve otro vestido o camisa o pantalón u objeto de color rojo. Allí la inteligencia dirá, color rojo, entonces hace un acto de reconocimiento, es capaz de darse cuenta que ese rojo lo puede encontrar en varios objetos individuales. Y cuando percibe esa identidad de color, esa coincidencia de color, decimos que intuye, intuye una relación.
Como se ve, el procedimiento que realizó nuestra inteligencia, le permitió tomar un ejemplo de color rojo de un vestido concreto y poder aplicarlo a muchos otros objetos inclusive después de varios días, en esto como dije intervienen otros elementos como la memoria, la fantasía, el sentido común, etc. Que no explicaremos aquí debido a que sería hacer más complejo el tema.
Pero para poder hacer todo eso, nuestra inteligencia no puede ser material de ninguna manera, no debe ser material, aunque ya sé que hay pensadores que sostienen que la inteligencia se reduce a algo material. La inteligencia es una capacidad de nuestra alma, los filósofos la llaman potencia intelectiva y nuestra alma, que como dijimos es racional, también es no material, y no solo no material, sino es espiritual, y si el alma es espiritual la potencia que vive, en ella, es decir, que radica en ella debe ser espiritual, por lo tanto, querido compañero ocasional de viaje, la inteligencia humana, contra todo lo que digan algunos filósofos, es espiritual, según toda la explicación que te hice anteriormente.
Y más aún, para que veas la inmensa dignidad que posee la Persona Humana, por tener un alma espiritual donde radica la inteligencia espiritual, el hombre es capaz de comunicarse con Dios, que es un ser totalmente espiritual. De allí que tenga sentido lo que llamamos la oración, que no es más que expresar un deseo muy íntimo a Dios que está capacitado para escucharnos y comprendernos, por eso es que nos concede los favores que le pedimos. Pero esto es algo que estudia, dentro de la filosofía una ciencia llamada Filosofía de la Religión y además otro saber sistemático y racional, que es la Teología.
Querido compañero de viaje, este mundo es fascinante, el Hombre tiene la posibilidad de conversar con Dios, de dirigirse a Dios, y si esto es posible, cuanto más se podrá dirigir a su semejante, a su compañero de viaje, a su compañero de trabajo, y conocerlo, es decir, por su vista, oído, olfato, etc, poder ver como es, poder ver qué hace y cómo lo hace, poder ver como está anímicamente, como procede, cuales son sus hábitos, etc.
De esto que estoy diciéndote, se desprenden muchas aplicaciones, es de donde parten algunos estudios o técnicas que tienen que ver, por ejemplo, con el seguimiento de un superior a un subordinado, en una empresa, o con la conducción o perfil de conductor de una persona que tiene la capacidad de empatía, es decir, de ponerse en lugar del otro, de poder ver las cosas desde el otro y de ese modo entenderlo y percibir si el otro está capacitado para hacer frente a una tarea o a una misión concreta, o simplemente tener una idea de hasta dónde puede llegar el otro en responsabilidad, en lealtad, etc.
También al poder tener una visión empatica, nos puede ayudar a conocerlo, a saber como está, a poder comprenderlo y acompañarlo. Una maestra, por ejemplo, puede seleccionar las formas pedagógicas, más apropiadas, para hacer que un alumno entienda los conceptos, es decir, utilizar lo que se denomina la teoría de las inteligencias múltiples, en la cual se muestra las diversas inteligencias que una persona posee, y al conocerlas, podemos seleccionar las técnicas pedagógicas a utilizar para que esa persona conozca o pueda aprender lo mejor posible lo que necesitamos enseñarle.
Todo esto, nos sirve para relacionarnos, nos sirve para comunicarnos, para pedirle un favor a otra persona, para trabajar juntos e inclusive para ofrecerle una mano cuando veo que no está bien, porque estamos intelectualmente capacitados para saber y comprender que no puede trabajar bien y concentrado, si tiene algún problema, como también, podemos saber si es capaz y podemos a razón de ello, exigirle o pedirle otras labores más complejas, según lo mencionado arriba, o al alumno si podemos avanzar a mayor velocidad en el desarrollo de un programa de temas, o de tareas específicas, etc.
Querido compañero de viaje, la inteligencia del hombre que es una Persona, y no un individuo como enseguida te explicaré, tiene la capacidad de adecuarse a las situaciones, tiene la capacidad de saber cuándo es conveniente actuar, tiene la capacidad de elegir y de tomar una decisión que puede ser justa o a veces, lamentablemente, injusta, tiene la capacidad de ser prudente, de ser fuerte ante situaciones adversas, todo eso se lo permite, y mucho más el alma espiritual que posee y donde vive su inteligencia, que no está sola, sino que vive acompañada de otro capacidad, tan espiritual como la inteligencia, esta capacidad, esta potencia, se llama Voluntad. Una capacidad que le permite al hombre buscar permanentemente el bien, y con ello su propia felicidad.
Esta Voluntad, también es espiritual, también es una potencia, y también radica en el alma del hombre, por esta potencia o capacidad, perseguimos constantemente el Bien, el bien que nos va a realizar, el bien que nos hará felices.
¿Y la inteligencia que rol juega en la búsqueda de la felicidad?, le preguntamos con algún dejo de ansiedad. La inteligencia, nos dijo, siempre actúa con la voluntad, la Inteligencia busca la Verdad y la Voluntad el Bien. Y en esa búsqueda permanente entre las dos potencias intelectivas, se da algo, de lo cual comentaré algunas cosillas, se da la Libertad.
Si a esto lo graficamos, nos quedaría así:
Inteligencia —-Verdad
Libertad
Voluntad —-Bien
Persona, distinto a Individuo
Esto está muy interesante, mientras el tren avanzaba a paso ligero y cada vez tenía más pasajeros, le dijimos, pero hay un punto que nos quedó pendiente, ¿Los individuos son o no son Personas?, nuestra pregunta se funda en el hecho de que, habitualmente, cuando vemos películas, los actores se refieren a una persona como un individuo, o como un sujeto, pero ¿acaso, no es lo mismo? Y con voz firme nos dijo, no, no es lo mismo.
El individuo es este maletín que llevo conmigo, el individuo es esa corbata que llevas, el individuo es una planta, el individuo es Mañoso, el individuo soy yo. ¿Entonces una persona es un individuo?, ya que Ud. dijo que es un individuo. No entendemos. No, nos dijo. El punto es este, de manera simple y sencilla, una persona, es un individuo con inteligencia racional. ¿Cómo? Si lo que escuchaste. Te explico un poco. Un filósofo que vivió en los primeros siglos de la era cristiana, que se llamó Boecio, definió a la persona como una sustancia individua de naturaleza racional. O sea, y para que lo comprendas, es un individuo con inteligencia racional.
Todo esto, nos está interesando mucho, ¿dónde podemos leerlo?, luego te voy a sugerir unos textos de fácil acceso para que puedas profundizar estos temas.
El hombre es una Persona Humana, eso quiere decir que es una unidad substancial, es decir, que no se puede dividir, si lo dividimos no tenemos ya hombre, sino que tenemos, por un lado un cuerpo y por el otro un alma, el hombre es una unidad de cuerpo y alma, y el alma le da vida a todo el cuerpo, y el alma está en todo el cuerpo animándolo, los filósofos dicen, le da existencia, y los latinos dicen le da el esse. Esto no es más que decir que el alma le da todo al hombre, pero no como decía un filósofo, que ya mencionamos que se llamó Platón, el alma no es el hombre, sino que el hombre es el compuesto de cuerpo y alma, como dice Tomás de Aquino en una de sus obras más conocidas, llamada Suma Teológica.
Pero, y esto es solo para que lo sepas, no solo el hombre es un ser inteligente, con una inteligencia espiritual, sino que también lo es un ángel y también lo es Dios, porque ambos son Inteligencias que no tienen cuerpo, por eso no podemos ver un ángel o a Dios. Pero eso no significa que no estén junto a nosotros. Todo esto lo estudia una ciencia llamada Angeología que está dentro de un saber más amplio llamado Teología.
Como podrás ver, el hombre, es decir, la Persona Humana, tiene algo de divino. Por eso en algo nos parecemos a Dios, es decir, en lo espiritual, en nuestra alma, por supuesto, salvando infinitamente las diferencias. Allí radica nuestra dignidad, dignidad que, por otra parte, no está reconocida en muchos lugares de este mundo del siglo XXI. Y esta idea también la expresa un texto milenario y sagrado como lo es la Biblia, cuando dice en su primer libro llamado Génesis, en su capítulo 1 y 2, que Dios toma la decisión de crear al hombre a su imagen y semejanza y más adelante dice el texto, que Dios sopló sobre una pequeña estatua que había hecho de barro y este tuvo vida, según te dije.
Y esta alma, espiritual, es capaz de amar, de dar, de compartir, de ponerse en lugar del otro, de comprender, y todo esto nos ayuda a compartir o a convivir largas horas en la oficina con nuestros compañeros de trabajo, en nuestras tareas habituales, en la escuela, etc. ya que viendo y escuchando como actúan los demás, podemos comprender como son, qué les gusta, de qué son capaces, y al conocerlos podemos amarlos, o podemos generar distintas afinidades, que resultan muy positivas para la convivencia, debido a que podemos saber hasta dónde puedo contar con el otro, hasta dónde puedo exigirle o pedirle algo, hasta dónde puedo confiar. Esto es el resultado de un tipo de conocimiento que podemos llamar experiencial, es decir, tengo experiencia y con ello cierto grado de certeza cuando digo que mi compañero es de tal o cual forma, cuando digo que puede hacer esto o no, cuando digo puedo contar con él o no.
Todo esto me lo permite la inteligencia espiritual que tenemos como Personas Humanas.
No te olvides que las organizaciones de cualquier tipo son organizaciones de personas y no estructuras rígidas, por ello es que evolucionan y son capaces de grandes cambios. Y estas ideas mi querido amigo, están implícitas en estas organizaciones, a nivel de decisiones y de acciones:
La Libertad
Al tener un alma espiritual en la cual viven o radican dos potencias espirituales, una la Inteligencia por la cual buscamos permanentemente la verdad y otra la Voluntad, por la cual buscamos siempre el Bien, y esa alma, también, nos va a permitir el movimiento, y con él la vida, en esa vida todos los días y a cada instante estamos tomando decisiones, tales como desayuno o no desayuno; voy a trabajar o no; ante esta pregunta concreta respondo sí o no; voy a trabajar bien o no; voy a comprometerme con alguien o no; etc. A cada instante tomamos decisiones, a cada instante elegimos que hacer, pero no es una posibilidad sin límites, siempre la libertad humana está condicionada por las circunstancias, es decir, todos queremos hacer muchas cosas, pero no todos estamos capacitados para realizarlas en las circunstancias en que nos encontramos aquí y ahora.
De esta forma vamos construyendo nuestra vida, y lo hacemos a base de decisiones cotidianas, en las cuales por medio de la inteligencia buscamos la verdad, la verdad para nosotros y por la voluntad buscamos el bien, el bien para nosotros, pero no es necesariamente una verdad o un bien egoísta, sino que no está reñido con la verdad y el bien que buscan nuestros compañeros, es más, la Persona es una entidad llamada a compartir y compartiendo se abre al otro y al abrirse se perfecciona y perfeccionándose encuentra la felicidad, que nunca es total mientras dura nuestra vida histórica. Todo esto no es nuevo, no es un descubrimiento del S. XXI, sino que ya lo había pensado Aristóteles, hace más de 20 siglos, cuando dijo que el hombre es un ser social, un animal político, político porque vive en polis, en sociedad, solo allí se desarrolla.
Esta posibilidad que tenemos las Personas, se llama Libertad. Y la Libertad no es más que la falta de determinación en nuestros actos. Es decir, podemos hacer una cosa o la otra, podemos realizar una alternativa u otra. La Libertad nos permite optar entre varias alternativas, nos permite inteligentemente buscar lo mejor para nosotros y para los demás. La Libertad, nos permite decidir lo más conveniente y oportuno para el grupo humano que está con nosotros, nos permite decidir qué haremos con nuestro futuro, etc.
Pero la libertad que es un regalo que el hombre ha recibido con su naturaleza, es innato, vino con la cigüeña, puede ser algo bueno o algo perjudicial para nosotros. ¿Cómo?, le preguntamos con admiración. Claro, puede ser perjudicial o puede ser muy positivo, todo depende del uso que le demos. Y ese uso, depende básicamente de que nos hayan enseñado a usarla, y eso comienza en nuestra tierna infancia de la mano de nuestros padres y se robustece en la escuela con los ejemplos que recibimos de los demás.
De allí la importancia de las normas, porque ellas ayudan a la libertad a desarrollar y perfeccionar a la Persona. Recordemos, cuando éramos niños, nuestros padres nos decían lo que podíamos hacer y lo que nos perjudicaba, las normas tienen la misma función, ayudan a que nos perfeccionemos en la acción utilizando bien la Libertad, trayendo como consecuencia la perfección humana que se expresa en algo tan buscado y no siempre conseguido, llamado felicidad, y que no es más que la percepción anímica e intelectual de haber conseguido un objetivo y gozar de su beneficio.
Y para profundizar un poquito más, te diré que la libertad es algo interior, que no está limitada por las rejas de una celda, sino que al estar en el interior de la Persona, ella puede decidir libremente qué hacer, pero la misma está condicionada a las circunstancias, como dije anteriormente, seamos realistas, querido compañero de viaje, yo puedo elegir, pero no cualquier cosa, mi elección se da en el marco de las posibilidades reales que tengo aquí y ahora, con lo cual tengo que decirte que la libertad está condicionada pero no determinada, que es otro tema, que podemos llegar a profundizar en otro viaje.
Todo esto mientras el tren se acercaba muy lentamente a la última estación, y la gente comenzaba a pararse y nuestro ocasional maestro se despedía no sin antes hacernos un conjunto de sugerencias bibliográficas para profundizar en estos temas, sugerencias que a continuación indico.
Gracias.
Bibliografía gral.
-Blanco Guillermo- “Curso de Antropología Filosófica” – Ed. Educa.
-Bochenski J.M. -”Introducción al Pensamiento Filosófico”- Ed. Herder
-Buber M. -”Qué es el Hombre” – Ed. Fondo de Cultura Económica
-Farré L. -”Antropología Filosófica”- Ed. Guadarrama.