La Beata Madre Teresa de Calcuta

 Beata Madre Teresa de Calcuta 

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SALTA
LICENCIATURA EN INFORMÁTICA
MATERIA: Doctrina Social de la Iglesia
PROFESOR: José Miguel Toro
ALUMNO: Gisella Mariana Jacobezyk Wiesniuk
“DIGNIDAD”
La Beata Madre Teresa de Calcuta
Índice
1 Introducción

2 Desarrollo

2.1 Dignidad
2.2 Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)
2.3 Pésame de Juan Pablo II
2.4 Ejemplo de vida
2.4.1 Un lugar para morir “dignamente”
2.4.2 La Madre Teresa y la vida por nacer
2.4.3 Un secreto bien sencillo
2.5 Última entrevista a la Madre Teresa
2.6 La obra de la Madre Teresa en la Argentina
3 Conclusión

1 Introducción

Este trabajo es sobre la dignidad; y cuando uno busca personas que puedan representar semejante palabra en seguida piensa en Mahatma Gandhi, en Mandela o en la persona que con menos de un metro sesenta, del otro lado del mundo donde hay el mayor porcentaje de pobreza y de población siendo apenas una adolescente decidió no sólo ser digna sino hacer sentir dignas a muchas personas, una mujer ( y ya con este dato seguramente sabrán de quien estoy hablando) que sin haber parido nunca defendió hasta último momento el derecho a nacer y fue madre de millones de personas, que hablando con palabras sencillas y sin levantar el tono pudo hablar más alto que cualquier presidente que se cree dueño de desencadenar la tercera guerra mundial o adueñarse de países ,una mujer que con su túnica blanca de hilo demostró que no hay vestido de Versacce que vista mejor a ninguna princesa más que un abrazo dado desde el alma ; y ni hablar sobre como nos enseñó con su ejemplo sobre la vida de Jesús y las enseñanzas de su único marido Dios.
Sí, sin lugar a dudas y lamentablemente de la única persona que se pueden decir estas cosas es de Ganxhe Bojaxhiu ,o más conocida como La Madre Teresa de Calculta.

Primero explicaré cuales son los conceptos de la palabra DIGNIDAD, y luego haciendo un repaso sobre la vida de la Madre Teresa iré analizando sus testimonios y ratificando mi teoría sobre la dignidad con la que esta enorme mujer de sólo 1,50 m vivió basándose en las enseñanzas que Dios nos dejó escritas en la Biblia y ella predicó con su ejemplo

2 DESARROLLO2.1 DIGNIDAD

La dignidad se basa en el reconocimiento de la persona como ser digno de respeto. Toda persona tiene que reconocer las diferencias de cada persona además de tolerarlas para que así la persona digna se sienta libre, entiende las bases que le permiten actuar consecuentemente y por lo tanto se considera capaz de desarrollar cualquier trabajo bien fundamentado. Demuestra su dignidad por su capacidad de ser virtuoso en sus actos. La dignidad es el resultado del buen equilibrio emocional.
A su vez, una persona digna puede sentirse orgullosa de las consecuencias de sus actos y de quienes se han visto afectados por ellos. Un exceso de dignidad puede fomentar el orgullo propio, pudiendo crear la sensación al individuo de tener derechos inexistentes. La dignidad refuerza la personalidad, fomenta la sensación de plenitud y satisfacción.
Es el valor intrínseco y supremo que tiene cada ser humano, independientemente de su situación económica, social y cultural, así como de sus creencias o formas de pensar
El ser humano posee dignidad por sí mismo, nadie se lo da, lo tiene desde el mismo instante de su concepción, nadie se lo puede quitar bajo ningún pretexto, pero esto no es otro pretexto para querer transgredir las normas dadas.
A la misma mujer, a pesar de los logros obtenidos en sus derechos, todavía en muchos lugares se le sigue considerando de rango inferior con respecto al hombre y por lo tanto con menor dignidad.
En el fondo de todos estos sistemas opresivos, en justificar la explotación del hombre por el hombre, recordemos que para justificar la esclavitud se decía que el esclavo no era persona humana, si no un objeto.
También debemos recordar en la época de la colonia española, se decía lo mismo del indio, que no tenía alma y por lo tanto no poseía dignidad humana.

El criterio de valoración
Desde la perspectiva ética, un objeto tiene mayor valor en la medida en que sirve mejor para la supervivencia y mejora del ser humano, ayudándole a conseguir la armonía y la independencia que necesita y a las que aspira.
Es por tanto esencial que los valores que se elijan y que se persigan en la propia vida se correspondan con la realidad del hombre, es decir, sean verdaderos. Porque sólo los valores verdaderos pueden conducir a las personas a un desarrollo pleno de sus capacidades naturales. Puede afirmarse que, en el terreno moral, un valor será verdadero en función de su capacidad para hacer más humano al hombre.
En sentido ético o moral llamamos principio a aquel juicio práctico que deriva inmediatamente de la aceptación de un valor. Del valor más básico (el valor de toda vida humana, de todo ser humano, es decir, su dignidad humana), se deriva el principio primero y fundamental en el que se basan todos los demás: la actitud de respeto que merece por el mero hecho de pertenecer a la especie humana, es decir, por su dignidad humana.
El pensamiento moderno personalista ha enfatizado, y con razón, la relacionalidad de la persona humana. La persona humana es un ser en relación, o como diría Santo Tomás: “Persona est relatio”, “la persona es relación”. A nivel de la fe ello no es difïcil de constatar. La primera página de la Biblia nos dice que Dios creó al hombre y a la mujer a imagen y semejanza Suya (Génesis 1:26). Ahora bien, el Dios de la Biblia es un Ser Personal, de hecho es una sola naturaleza divina en tres personas divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hemos sido creados, nos dice la Escritura, a imagen, no de un Dios solitario, sino un Dios que es comunidad de personas. La Biblia también nos dice que “Dios es Amor” (1 Juan 4:8, 16). Y el amor no se entiende sin la relacionalidad. La relacionalidad, pues, nos dice la revelación bíblica, caracteriza a nuestro ser-persona de manera esencial.

Vamos a examinar a continuación este valor fundamental (la dignidad humana), el principio ético primordial que de él deriva (el respeto a todo ser humano), y algunos otros principios básicos.

2.2 Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)Su Vida
“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas” .
Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje ex Yugoslavia), una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha (Inés) Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.
Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda , cuya Regla se inspira en la espiritualidad de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Gonxha medita sobre el sentido de la vida: “El hombre es creado para alabar, honrar y servir a Dios Nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma”. Su deseo es “ayudar a todos los hombres” a que encuentren el camino del cielo. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India a Darjeeling, ciudad situada al pie del Himalaya, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929 y comenzando su noviciado el 24 de mayo de 1929. Después de profesar sus primeros votos el 25 de mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. . En 1935, a fin de que termine sus estudios, la hermana Teresa es destinada al colegio de Calcuta, capital superpoblada e insalubre de Bengala. Allí convivirá con la miseria, pues la población vive, muere y nace en las mismas aceras, sin otro techo más que la parte inferior de un banco, el rincón de una puerta, una carretilla abandonada o unos cuantos periódicos o cartones. Es un lugar donde algunos niños recién nacidos son arrojados al cubo de la basura, a los arroyos, a cualquier parte, y donde los muertos se recogen cada mañana junto a los montones de basura… El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.
El 10 de septiembre de 1946, durante la oración, la hermana Teresa percibe con nitidez recibió su “inspiración,” una invitación del Señor para que abandone el convento de Loreto y se consagre al servicio de los pobres, viviendo entre ellos, ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar.. Se lo confía a su superiora, quien la hace esperar con objeto de poner a prueba su obediencia. Al cabo de un año, la Santa Sede la autoriza a vivir fuera de la clausura. El 16 de agosto de 1947, a la edad de treinta y siete años, la hermana Teresa viste por primera vez un sari –vestido tradicional de las mujeres indias– de algodón rústico de color blanco, adornado con un ribete azul, con los colores de la Santísima Virgen María, y en el hombro un pequeño crucifijo negro para entrar en el mundo de los pobres.. En sus desplazamientos, lleva consigo un pequeño maletín con las cosas personales indispensables, pero no dinero. La M. Teresa nunca pidió dinero, y nunca lo poseyó, aunque sus obras y fundaciones exigieron gastos muy costosos. La divina Providencia siempre proveyó.
Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas
A partir de 1949 son cada vez más numerosas las jóvenes que acuden a compartir la vida de la M. Teresa, pero ella las pone a prueba durante largo tiempo antes de admitirlas. En otoño de 1950, el Papa Pío XII autoriza oficialmente aquella nueva fundación, denominada Congregación de las Misioneras de la Caridad.
El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.
Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. La M. Teresa aceptó enviar a un grupo de hermanas al Yemen, país musulmán donde ninguna influencia cristiana había penetrado desde hacía ochocientos años, pero con la condición de que pudiera acompañarlas un sacerdote. Durante los años 1980, la orden llegó a fundar una media de quince nuevas casas al año. A partir de 1986, se instaló también en algunos países comunistas, hasta ese momento prohibidos a cualquier misionero: Etiopía, Yemen del Sur, la URSS, Albania y China.
En marzo de 1967, la obra de la M. Teresa aumenta con una rama masculina: la Congregación de los Hermanos Misioneros. En 1969 nace la Fraternidad de los colaboradores seglares de las Misioneras de la Caridad.
En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas.
El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin por un paro cardiaco. Era primer viernes. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado el 13 de Septiembre, 80ta aniversario de la penúltima aparición de Fátima a quien ella tenía gran devoción.; y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

2.3 Pésame de Juan Pablo II
Pésame del Papa a la superiora general de las Misioneras de la Caridad:
Profundamente conmovido por la noticia de la muerte de la madre Teresa,me uno a usted y a toda la familia de las Misioneras de la Caridad, encomendando el alma de vuestra fundadora al amor eterno de nuestro Padre celestial. Elevo una ferviente acción de gracias a Dios, que nos dio a esta mujer de fe inquebrantable como un don a la Iglesia y al mundo para recordarnos a todos la supremacía del amor evangélico, especialmente cundo se expresa a través del servicio humilde a los últimos de nuestros hermanos y hermanas. Como en el recuerdo de la extraordinaria visión espiritual de la madre Teresa, su amor atento y abnegado a Jesús en cada persona, su respeto absoluto del valor de toda vida humana y su valentía para afrontar desafíos tan numerosos, inspire a sus hijas e hijos espirituales a fin de que prosigan su misión mediante su consagración religiosa y a través de la solicitud gozosa e incondicional por los más pobres de los pobres. Como prenda de fuerza y consuelo, imparto de corazón mi bendición apostólica a todos los que lloran su muerte, con la esperanza de la resurrección. -Joannes Paulus PP. II
Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.

2.4 EJEMPLO DE VIDA2.4.1 Un lugar para morir “dignamente”
Durante el invierno de 1952, un día en que va en busca de los pobres, descubre en la calle a una mujer agonizante, demasiado débil para luchar contra las ratas que le roen los dedos de los pies. Tras llevarla al hospital más cercano, donde admiten a la moribunda después de muchas dificultades, la hermana Teresa tiene la idea de pedir a la autoridad municipal un local donde poder recibir a los agonizantes abandonados. Le dejan a su disposición una casa que en otro tiempo había servido de residencia a los peregrinos del templo hindú de Kali la negra, utilizado en ese momento por toda suerte de vagabundos y traficantes, y la hermana Teresa la acepta. Muchos años después, a propósito de los miles de moribundos que pasaron por aquella casa, llegará a decir: “¡Se mueren tan admirablemente con Dios! Hasta el momento no hemos encontrado a nadie que se negara a pedir perdón a Dios o que se negara a decir: Dios mío, te amo”,
Diciembre de 1964. El Papa Pablo VI llega a Bombay, donde debe presidir un Congreso eucarístico internacional. Millones de personas se agolpan a lo largo de los veinte kilómetros de recorrido que separan el aeródromo de la ciudad. Todos desean ver y oír “al mayor jefe religioso del mundo”. Entre los invitados al Congreso figura la M. Teresa de Calcuta. Pero, al dirigirse al palacio, se cruza con un hombre y una mujer exhaustos, con los rostros llenos de sangre y tan delgados que sólo les queda piel sobre los huesos. La M. Teresa se acerca a ellos e intenta sostenerlos, pero el hombre apenas tiene tiempo de proferir algunas palabras antes de entregar el último suspiro. Sin dudarlo ni un momento, la M. Teresa carga sobre sus hombros a la mujer y la lleva al hogar de los moribundos. Esa mujer exhausta representa a Jesús, al que hay que socorrer con prioridad, incluso a costa de un encuentro tan preciado con el Vicario de Cristo. Cuanto hicisteis a uno de esos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis, dirá Jesús en el juicio final (Mt 25,40).
La M. Teresa carece de ideas preconcebidas acerca de las obras que debe realizar. Se deja más bien guiar por la Providencia y por las necesidades de los pobres. Como ejemplo, el caso de un niño al que encuentra comiendo basura y que se queja del estómago: “–¿Qué has comido esta mañana? –Nada. –¿Y ayer? –Nada.”. Dos años más tarde, la M. Teresa instala el Centro de esperanza y de vida para acoger a los niños abandonados. De hecho, los que son conducidos a ese lugar, envueltos entre harapos o incluso con papeles, carecen de toda esperanza de vida aquí en la tierra. Reciben entonces el bautismo y se encaminan derechos al cielo. Muchos de los que vuelven a la vida son adoptados por familias de todos los países.
“Uno de los niños que habíamos acogido fue confiado a una familia muy rica –cuenta la M. Teresa–; era una familia de la alta sociedad que quería adoptar a un niño de corta edad. Algunos meses después, oí decir que aquel niño había contraído una grave enfermedad y que había quedado paralítico. Me dirigí a ver a la familia y les propuse: –Devuélvanme al niño y se lo cambiaré por otro con buena salud. –¡Preferiría la muerte antes que separarme de este niño!, respondió el padre mirándome, con rostro compungido”. ¡Qué lección de amor!
La M. Teresa señala: “Lo que más necesitan los pobres es sentirse necesarios, sentirse amados. Lo que más les hiere es el estado de exclusión que su pobreza les impone. Pues hay remedios y tratamientos para todo tipo de enfermedades, pero cuando se es un marginado, si no hay manos serviciales y corazones afectuosos, no hay esperanza de verdadera curación”.
“Educación y consciencia en el respeto del amor mutuo y de los hijos”

2.4.2 La Madre Teresa y la vida por nacer

Durante el transcurso de los años 1960, la obra de la M. Teresa se extiende a casi todas las diócesis de la India. En 1965, algunas religiosas parten hacia Venezuela. En marzo de 1968, Pablo VI pide a la M. Teresa que abra una casa en Roma. Tras una visita a los suburbios de la ciudad y haber constatado que la miseria material y moral también existen en los países desarrollados, ella acepta. Al mismo tiempo, las hermanas trabajan en Bangladesh, país devastado por una terrible guerra civil. Muchas mujeres han sido violadas por los soldados, y se aconseja a las embarazadas que aborten. La M. Teresa se dirige entonces al gobierno comunicándole que ella y sus hermanas adoptarán a esos niños, pero que bajo ningún concepto “se obligue a esas mujeres, que no han hecho más que sufrir la violencia, que cometan en adelante una trasgresión que las acompañaría durante toda su vida”. La M. Teresa luchó siempre con gran denuedo y valentía sin igual contra cualquier forma de aborto, pues estaba persuadida, y con toda razón, de que, desde el mismo instante de la concepción, el embrión es un ser humano y posee el derecho inalienable a la vida. Ninguna persona, ninguna autoridad, ni ninguna causa pueden disponer de la vida de los niños inocentes.
2.4.3 Un secreto bien sencillo
Cuando se le pregunta de dónde procede su fuerza moral, la M. Teresa responde: “Mi secreto es infinitamente sencillo: rezo. Mediante la oración me uno en el amor con Cristo. Rezarle es amarle”. El amor se halla indisolublemente unido al gozo. “El gozo es oración, por el hecho de alabar a Dios, pues el hombre ha sido creado para alabar. El gozo es la esperanza de una felicidad eterna. El gozo es una red de amor para atrapar a las almas. La verdadera santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con una sonrisa”.
Tras diversas hospitalizaciones, la M. Teresa se apagó en la paz del Señor. Al conocer la noticia de su muerte, el Papa Juan Pablo II resumía de este modo su vida: “Su misión comenzaba al alba ante la Eucaristía. En el silencio de la contemplación, M. Teresa oía resonar el grito de Jesús en la Cruz: Tengo sed. Ese grito, conservado en el fondo de su corazón, la empujaba por los caminos de Calcuta y de todos los suburbios del mundo, en busca de Jesús en el pobre, en el abandonado, en el moribundo… La M. Teresa, la inolvidable madre de los pobres, es un ejemplo elocuente para todos” (Ángelus, 8-9-1997).
En muchas ocasiones, a la demanda de jóvenes que querían ir a la India para ayudarla, la M. Teresa les contestaba que se quedaran en sus países para practicar la caridad con los pobres de su medio habitual. Éstas son algunas de sus sugerencias: “En Francia, como en Nueva York y en todas partes, cuántas personas sienten hambre de ser amadas; es una pobreza terrible que no tiene comparación con la pobreza de los africanos y de los indios… Lo que cuenta no es cuánto les damos, sino el amor con que les damos… Rezad para que eso comience en vuestra propia familia. Con frecuencia, los niños no tienen a nadie que les reciba cuando regresan del colegio y, cuando se hallan con sus padres es para sentarse ante el televisor, sin intercambiar palabra alguna. Es una pobreza muy profunda… Debéis trabajar para ganaros la vida de vuestra familia, pero debéis tener también el valor de compartir con quien no tiene –quizá simplemente una sonrisa o un vaso de agua–, de pedirle que se siente para hablar durante unos minutos; puede que baste con escribir una carta a un enfermo que se encuentre en el hospital… Y lo mejor es que nos acerquemos a Nazaret y que miremos cómo vive la Sagrada Familia: haced de vuestra familia otro Nazaret. ¡Amad a Jesús! Durante el transcurso de la jornada, debéis deciros a vosotros mismos: Jesús está en mi corazón. Creo en tu amor tierno hacia mí y te amo, Jesús. Hay que decirlo y repetirlo constantemente, y comprobaréis de ese modo que la fuerza, el gozo y la paz estarán con vosotros, gracias a ese amor que sentís por Jesús. Y podréis amar a los demás del mismo modo que Jesús os ama”.
Es posible para nosotros amar a los demás como Jesús, pues si vivimos en la gracia de Dios, el Espíritu Santo, que es el Amor, habita en nosotros (Jn 14,18). Y difundiendo su Caridad en nuestro corazón daremos testimonio de Él, a imitación de la M. Teresa de Calcuta.

2.5 ULTIMA ENTREVISTA A LA MADRE TERESA
La concedió a la revista brasileña misionera «Sem Fronteras». He aquí algunos pasajes que transmitió la agencia Zenit:
—¿Cuántas son las Misioneras de la Caridad?—Teresa de Calcuta: Tenemos 3.604 hermanas que han pronunciado los votos religiosos, 411 novicias y 260 aspirantes a religiosas. Estamos esparcidas en 119 países. Hoy disponemos de 560 tabernáculos o casas.
—¿Por qué los llaman «tabernáculos»?—Teresa de Calcuta: Porque Jesús está presente en estas casas. Son casas de Jesús. Nuestra congregación quiere contribuir a que las personas puedan saciar su sed de Jesús. Con ello tratamos de rescatar y santificar a los más pobres de los pobres. Pronunciamos los votos de castidad, pobreza y obediencia. Pero hemos recibido, además, la autorización especial para hacer un cuarto voto: ponernos al servicio de los más pobres de los pobres.
—Usted suele afirmar que no hay amor sin sufrimiento.—Teresa de Calcuta: Sí, el verdadero amor hace sufrir. Cada vida y cada relación familiar tienen que ser vividas honestamente. Esto presupone muchos sacrificios y mucho amor. Pero, al mismo tiempo, estos sufrimientos se ven acompañados siempre por un gran sentido de paz. Cuando en una casa reina la paz, allí se encuentran también la alegría, la unión y el amor.
—Su congregación ha abierto casas para enfermos de SIDA en diferentes partes del mundo…—Teresa de Calcuta: Hasta hace algunos años, algunas personas llegaban incluso a suicidarse cuando recibían la noticia de que estaban enfermos de SIDA. Hoy ni un enfermo muere en la desesperación y en la angustia en nuestras casas. Todos, incluidos los no católicos, mueren en la paz del Señor. ¿No cree que esto es maravilloso?
—Las reglas de su congregación indican que el trabajo por los pobres ha de realizarse tanto «en la esfera espiritual como en la material». ¿Qué entiende por pobreza espiritual?—Teresa de Calcuta: Los pobres espirituales son los que todavía no han descubierto a Jesús o los que se han separado de Él a causa del pecado. Los que viven en la calle también tienen necesidad de ser ayudados en este sentido. Por otra parte, me hace muy feliz el constatar que, en nuestro mundo, podemos contar también con la ayuda de gente bien asentada, a quienes ofrecemos la oportunidad de hacer una obra buena por Dios.
—¿Reciben ayuda también de personas de otras religiones?—Teresa de Calcuta: Sí, de musulmanes, de hindúes, de budistas y de muchos otros. Hace unos meses, un grupo de budistas japoneses vino a hablar conmigo sobre espiritualidad. Les dije que ayunamos todos los primeros viernes de mes y que el dinero que ahorramos lo destinamos a los pobres. Cuando regresaron a su país, pidieron a las familias y a las comunidades budistas que hicieran lo mismo. El dinero que recogieron nos ha permitido construir el primer piso de nuestro centro «Shanti Dan» («Don de Paz») para las muchachas que se encuentran en la cárcel. Más de cien muchachas han salido ya de prisión.
—Quienes la critican aseguran que su único objetivo es convertir a los que no son cristianos…—Teresa de Calcuta: Nadie puede forzar o imponer la conversión: tiene lugar sólo por la gracia de Dios. La mejor conversión consiste en ayudar a las personas a amarse unas a otras. Nosotros, que somos pecadores, hemos sido creados para ser hijos de Dios y tenemos que ayudarnos mutuamente para estar lo más cerca posible de Él. Todos nosotros hemos sido llamados a amarle.
—Usted dice que sus hermanas no son asistentes sociales.—Teresa de Calcuta: Somos contemplativas, pues «rezamos» nuestro trabajo. Desempeñamos un trabajo social, pero somos mujeres consagradas a Dios en el mundo de hoy. Hemos confiado nuestra vida a Jesús, como Jesús nos ha dado su vida en la Eucaristía. El trabajo que realizamos es importante, pero lo importante no es la persona que hace ese trabajo. Hacemos esto por Jesucristo, porque lo amamos. No somos capaces de hacer todo. De todos modos, yo rezo siempre por todos los que se preocupan por las necesidades y miserias de los pueblos. Muchas personas ricas se han unido a nuestra acción. Personalmente no tenemos nada. Vivimos de la caridad y por la caridad.
—Y de la Providencia…—Teresa de Calcuta: Tenemos que afrontar siempre necesidades imprevistas. Dios es infinitamente bueno. Siempre se preocupa de nosotras.
—¿Por qué entran tantas jóvenes en su congregación?—Teresa de Calcuta: Creo que aprecian nuestra vida de oración. Rezamos cuatro horas al día. Además, ven lo que hacemos por los pobres. No es que sean trabajos importantes o impresionantes. Lo que hacemos es muy discreto, pero nosotros lo hacemos por los más pequeños.
—Usted es una persona muy conocida. ¿No se cansa nunca de ver a tanta gente, de las fotografías…?—Teresa de Calcuta: Considero que es un sacrificio, pero también una bendición para la sociedad. Dios y yo hemos hecho un pacto: le he dicho «por cada foto que me hacen, Tú encárgate de liberar a un alma del Purgatorio…». —Entre sonrisas, añade—. Creo que a este ritmo, dentro de poco se va a vaciar el Purgatorio.
—¿Qué mensaje le gustaría dejarnos?—Teresa de Calcuta: Amaos los unos a los otros, como Jesús os ama. No tengo nada que añadir al mensaje que Jesús nos dejó. Para poder amar hay que tener un corazón puro y rezar. El fruto de la oración es la profundización en la fe. El fruto de la fe es el amor. Y el fruto del amor es el servicio al prójimo. Esto nos trae la paz

2.6 La obra de la Madre Teresa en la Argentina

Calcuta también se encuentra en la Argentina. Como en las calles de esa ciudad india, se pueden ver en Béccar, Benavídez, Zárate y otros cuatro puntos del país religiosas con hábitos blancos con bordes azules. Son las hermanas Misioneras de la Caridad, la congregación dedicada a la atención de “los más pobres de los pobres” fundada por la Madre Teresa de Calcuta, de cuya muerte se cumplieron diez años. “Calcuta no es sólo un lugar geográfico. Cada uno, esté donde esté, tiene su propia Calcuta donde abrir su corazón para experimentar el amor personal de Jesús en la cruz y expresar luego ese amor en el servicio a los demás, sean la familia, los compañeros de trabajo o los vecinos”, explica a LA NACION la hermana María Lyrio, una joven monja mexicana que vive en Béccar con seis “hermanas” de Italia, Tanzania, la India, Canadá y Chile. Si bien hablan perfectamente el castellano, entre ellas se entienden en inglés -el idioma oficial de la congregación- y rotan de países cada seis meses como mínimo y cinco años como máximo. En el aniversario de “la Madre”, las hermanas hicieron una excepción a su costumbre de no promocionar sus actividades. Recibieron a cronistas y a fotógrafos mañana mientras en el comedor, a escasos metros de la villa La Cava, empezaban a llegar hombres vestidos muy humildemente, saludaban con gentileza y pasaban a los sanitarios donde se bañaban, afeitaban y hasta alguno le cortaba el pelo a otro. “Acá tenemos agua caliente y fría y la comida es excelente. No podemos pedir más”, dijo Luis Alberto, de unos 50 años. Contó que duerme, con otros de sus compañeros que asisten al comedor, en la estación Victoria del ferrocarril. El almuerzo que se sirve allí todos los días, excepto los jueves -día que las hermanas dedican por entero a la oración-, es preparado por Santusa, una vecina de La Cava, con la ayuda de algunas hermanas. Los viernes asiste a la fiel cocinera la superiora de las hermanas, una fornida italiana que cuenta que el número de los mendigos que asisten varía según el menú. “Los viernes vienen menos porque no les damos carne”, cuenta divertida. Con ella, los 45 hombres que almorzaron ese día rezaron con devoción un padrenuestro, tres avemarías y una oración al ángel de la guarda. En ese momento en la casa de las religiosas, en la misma manzana donde está el comedor, pero sobre la calle Posadas al 1800, un grupo de hermanas ensayaban canciones en latín que cantarán en la misa del miércoles . Otras seguían con sus tareas habituales en el hogar para mujeres con diferentes deficiencias derivadas allí por la Justicia. “Acá todas las hermanas son mi mamá”, dijo Roxana grande, como llaman a una de las señoras internas, porque también vive allí Roxanita, una joven platense fanática de River Plate. Ambas Roxanas, otras compañeras y algunas hermanas descargaban una camioneta con donaciones recibidas de una empresa de cosméticos. Por la vida En Zárate, la primera sede argentina de la congregación, está la casa de formación de las aspirantes (son 11); un hogar de ancianos que fueron abandonados por los familiares en hospitales o recogidos de las calles (ahora son 65), y otro de niñas con riesgo social derivadas de distintos juzgados de menores (en este momento son 25). Allí estuvo la Madre Teresa en 1982, cuando visitó el país. En Benavídez , las monjas atienden un hogar para enfermos de sida que pasan allí sus últimos días de vida (tienen ahora 8 varones). “La Madre Teresa enseñó el valor de la vida, y por eso trabajó mucho para combatir el aborto a través de la adopción -en la India hay un hogar muy grande con chicos que fueron salvados de un aborto-. Un enfermo terminal es una persona hecha a imagen y semejanza de Dios. Las hermanas los limpian y cuidan para restaurar esa imagen en ellos y reconocer la dignidad de su persona”, explica María Lyrio, que, como sus compañeras, habla de su experiencia en tercera persona. Además de las ciudades mencionadas, hay casas de Hermanas de la Caridad en Mar del Plata, Villa del Rosario (Córdoba), Malargüe y San Rafael (Mendoza) y Frontera (Santa Fe). En la Argentina viven 69 religiosas y 11 novicias y aspirantes. En el mundo hay 737 casas con 4713 religiosas que ya hicieron los votos perpetuos (de castidad, obediencia, pobreza y servicio voluntario y gratuito a los pobres más pobres) y 717 novicias y aspirantes. Provienen de 89 países, aunque la mayoría de las nuevas vocaciones son africanas y en cada destino realizan diferentes tareas según las necesidades del lugar. En todos, sin embargo, dedican por igual más de tres horas diarias a la oración.

3 CONCLUSIÓNLa Dignidad es un derecho que poseemos desde antes de nacer y se mantiene hasta la muerte.
La Beata Madre Teresa ha cumplido con tan gran mandato que nos ha dejado como enseñanza toda su vida.
Mientras iba recopilando información, fui encontrando distintos hechos de su vida que marcaban cuan grande era el dolor que ella sentía ante tanta injusticia, a tal punto que llegó a pensar si Dios realmente existía y si era ella indigna de su amor, sin embargo nada logró hacerle bajar los brazos; acaso no fue Jesús el que estando en la cruz le preguntó a su propio padre por qué lo había abandonado?
La Madre Teresa no se conformó con vivir dignamente, ella se ocupó de gritarle al mundo que Dios está en cada uno de nosotros , pero sobre todo está en esa gente a la cual uno les pasa por el costado como si fueran transparentes o que los miramos de reojo por miedo a que nos pidan unas monedas ; Dios es cada uno de esos chicos que se nos acercan mientras tomamos algo en algún bar pidiéndonos… lo que sea y nosotros creemos que nos pueden robar , si pudiéramos llegar a ver lo que ella veía en cada uno de esos ancianos o jóvenes que ayudaba, nos daríamos cuenta cuántas veces rechazamos a Jesús por ignorancia.
“¿Acaso Dios” -se pregunta San Pablo-”lo es únicamente de los judíos y no también de los gentiles? ¡Sí, por cierto!, también de los gentiles porque no hay más que un solo Dios” (Rom 3, 29-30). Esto hace que el “prójimo”, al que ya el Antiguo Testamento manda-
ba amar y respetar como uno mismo se ama y quiere ser respetado (cf. Lev
19, 18), pase a ser todo hombre, incluso a toda esa gente que creemos son menos que nosotros! DESASTROSO! Indignos somos nosotros!
La madre Teresa pudo comprender las enseñanzas del nuevo Testamento: Los “pobres, afligidos y hambrientos”, sin acotaciones de ninguna especie, son proclamados los destinatarios primeros de ese “reinado de Dios” al que Jesús quiere darles una presencia anticipada en el curso de la historia (cf. Le 4, 16-21; 6, 20-21; 7, 22). Toda esta valoración del ser humano: de todo ser humano, pero sobre todo de quien se encuentra en una situación degradada, halla su expresión máxima en la doctrina de la Encamación, según la cual el Hijo de Dios asumió la realidad humana justamente en cuanto caída (cf. Rom 8, 3; Flp 2, 7). El cuadro del Juicio definitivo sobre los hombres muestra que para
siempre Jesucristo se ha identificado con la porción doliente de la humani-
dad, quizás por eso la Madre Teresa lo reconoce en todos los necesi-
tados y afligidos. En los que padecen hambre, sed, falta de techo, desnudez,
enfermedad o prisión está íntegra la dignidad humana asumida por el Hijo de
Dios (cf. Mt 25, 31-45).
El 10 de Septiembre de 2007 se cumplieron 61 años del viaje en tren en el que contemplo a los pobres de la India y escucho la voz del Señor llamándole a entregarse a ellos.
Sería bueno cada tanto dar un viaje al menos a pie y estar atentos a ese llamado que puede cambiar la vida de muchos.

Bibliografía

“Una dignidad vulnerable”, Beltrán Villegas

es.wikipedia.org/wiki/Dignidad
Última entrevista a la Madre Teresa, Sem Fonteras , agencia Zenit, Br.

http://www.lanacion.com.ar/herramientas/printfriendly/printfriendly.asp?nota_id=940291

www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20031019_madre-
teresa_sp.htmlhttp://www.misionerosdecristorey.org/vidas_para_dios_0500.htmhttp://www.google.com.ar/search?hl=es&cr=countryAR&client=firefox-a&channel=s&rls=org.mozilla:es-AR:official&hs=3uO&pwst=1&q=related:www.lanacion.com.ar/archivo/Nota.asp%3Fnota_id%3D940291l

Publicada on 3 diciembre, 2007 at 3:00 am  Comments (1)  

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  1. hola,soy betiana soledad tellini D.N.I, 28375435 . quisiera saber si se encuentra internado en su establecimiento , pedro alberto tellini, quien seria mi padre.
    MI email. es soltellini@hotmail.com


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